DIVINIDAD II
¿Por qué es necesario, en lo humano, buscar acercarse a la comprensión de lo Incognoscible?
Cuando se mencionan Aspectos Divinos y Universales incognoscibles, imposibles de ser plenamente asimilados en compresión por la consciencia humana en su estado actual de evolución, es necesario realizar una aclaración de gran importancia espiritual.
Muchas veces ese límite real de la mente humana es señalado de un modo que puede inducir a una interpretación errónea: Que aquello que la consciencia humana no puede comprender o abarcar plenamente, constituiría por ello mismo, un límite absoluto e infranqueable para el ser, ello no es así.
Que la consciencia humana no pueda comprender determinados Aspectos de la Realidad Divina, no significa que el Ser desde la esfera de su Esencia Divina Creada, no pueda entrar en contacto, percepción, resonancia o aproximación espiritual, con la Realidad Divina o la Resonancia en Amor Divino del Foco-Amor Increado a través del Cristo Guia Tutelar. Si interpretáramos lo contrario, podríamos caer en un grave error, abandonar la apertura interior y la búsqueda de Contacto Espiritual con aquello que, aun siendo Incognoscible para la mente, constituye una Realidad Universal accesible y sumamente necesaria para toda la Creación.
Como seres Irradiados de la Divinidad, vale decir como tonos de la Vibración Divina, somos en Esencia infinitesimales de lo que llamamos Dios, más allá del grado evolutivo de nuestra consciencia humana. Por ello, aunque la mente encuentre límites, los Seres tenemos la posibilidad de sentir, intuir, resonar y somos Atraídos hacia la Divinidad, desde el plano más profundo de nuestro ser que Es nuestra esencia Divina.
A continuación, relataremos una experiencia espiritual significativa, porque la misma aporta una Enseñanza importante acerca de las posibilidades de nuestro Verdadero Ser-Esencia Divina, aun en medio de las limitaciones propias de la consciencia humana.
“Me percibía en una especie de recuerdo milenario, con completa sensación de realidad y con una percepción ampliada de consciencia. Me experimentaba como un pequeño animal rudimentario, un simbionte que, junto a otros, habitaba en el pelaje de un mamífero de gran tamaño, dentro de una relación simbiótica mutualista.
La experiencia perceptual sucedía en el preciso momento en que el huésped fallecía, causando un impacto terrible en el conjunto de los simbiontes, que sentían con claridad una profunda desprotección y una situación de crisis.
En la naturaleza, cuando esto ocurre, si el simbionte depende totalmente del huésped para vivir, muchas veces muere también o sobrevive muy poco tiempo después. Si en cambio, puede vivir de forma independiente o cambiar de huésped, puede abandonar el cuerpo y seguir viviendo en otro ambiente o en otro animal. En términos generales, la biología observa que, ante la muerte del huésped, la conducta del simbionte depende de su grado de especificidad y dependencia ecológica: Algunos perecen por pérdida del nicho fisiológico, mientras otros responden con dispersión, migración o transición hacia fases de resistencia o recolonización.
En esta experiencia, los simbiontes se dispersaban en búsqueda de un nuevo huésped. Pero lo que se percibía de manera intensa era que, en conjunto, entregaban su destino a la Divinidad desde su consciencia rudimentaria, tal como lo hace todo ser de la Creación.
Esa entrega se realizaba como un acto propio de su rudimentaria consciencia: Se percibía una entrega hacia “Algo” que los contenía, los cobijaba y de lo cual eran parte integrante, al mismo tiempo, eran impulsados por esa Fuerza Protectora y Guía a lanzarse a la búsqueda de otro huésped. Se percibía que sentían Amor por el huésped y también por esa Fuerza Universal, que cobijaba y protegía su existencia. Todo ello ocurría en sensación e Impulso-Amor.”
La enseñanza profunda de esta experiencia es que todo lo que existe, en cuanto Esencia Divina Creada, y toda consciencia en cualquier punto de su desarrollo evolutivo, puede responder interiormente a la Divinidad desde la cual es Atraída, de la cual procede y en la cual vive contenida y cobijada.
Esa sensación de Realidad Divina no necesariamente está presente desde el pensamiento elaborado, ni como comprensión conceptual, ni como reflexión humana, Es Atracción hacia el Origen, sensación, impulso, orientación interior, necesidad de amparo, resonancia, entrega, búsqueda y Respuesta Vibratoria Divina hacia todos los seres de aquello que sostiene, guía y contiene a la vida.
La experiencia mostraba con claridad, que incluso una consciencia sumamente rudimentaria siente, en medio del dolor y de la crisis, el Amor Divino Universal y entrega hacia la Fuerza Divina que la contiene, ello nos enseña que la relación del ser con la Divinidad Es, no comienza en la mente humana, ni depende de la comprensión intelectual, sino que se halla enraizada mucho más profundamente en la propia Esencia de todo ser creado.
Todo ser irradiado de la Divinidad lleva en sí, independientemente de su punto de evolución, la Resonancia Divina de la cual procede, esa Resonancia puede manifestarse de modos muy diversos: Como Impulso-Atracción hacia ella, como búsqueda de amparo, como orientación hacia la preservación de la vida, como necesidad de sostén, como entrega, como Amor Divino Universal y como percepción interior de una Presencia Protectora y Guía de Omniabarcante Magnitud.
Si ello puede manifestarse en formas de consciencia tan elementales, con mayor razón el ser humano —dotado de recursos psíquicos, mentales y espirituales más avanzados — posee en su interior la posibilidad de sentir al Foco-Amor Increado, Lama Primogénita Universal del cual Es Irradiado todo lo que existe.
Sin embargo, en el ser humano esa posibilidad suele quedar parcialmente velada cuando la consciencia se identifica de modo casi excluyente con la mente, con la percepción fragmentaria a través de los recursos racionales de la experiencia humana. La mente es una herramienta necesaria para el desarrollo de la consciencia y para la experiencia en los planos humanos, pero no constituye la totalidad del Ser. Su función no es reemplazar a la Esencia Divina, ni pretender abarcar por sí sola la compresión de la Realidad Universal que debe sentirse, percibirse, manifestarse bajo el impulso de la Esencia Divina sin disociación.
Por ello, el reconocimiento de los límites de la mente humana no debería llevarnos al abandono de la búsqueda de lo Divino que anida en nosotros, sino a una comprensión más profunda de nuestra verdadera condición. La consciencia humana no puede abarcarlo todo, pero el Ser puede abrirse, resonar, recibir orientación, ser impulsado y aproximarse espiritualmente a aquello que trasciende su comprensión racional.
Acercarse a la comprensión de lo Incognoscible no significa pretender reducir la Divinidad a conceptos humanos, ni agotar con palabras aquello que excede toda formulación mental. Significa más bien, disponerse interiormente a una relación más humilde, más amorosa, más receptiva y verdadera con aquello que, aun superando nuestra comprensión, constituye nuestro Origen, nuestro Sostén y nuestra Meta Esencial de la Existencia Eterna.
Desde esta perspectiva, la imposibilidad de comprender plenamente lo Divino, no debe ser motivo de alejamiento, sino de reverencia, de apertura y de búsqueda, Porque si somos tonos de la Vibración Divina, si somos irradiación de la Divinidad-Amor, entonces el acercamiento a lo Incognoscible no es un acto ajeno a nuestra naturaleza: Es, necesidad profunda de la propia Esencia que busca reencontrarse conscientemente con la Fuente de la cual procede. Aqui reside una de las Enseñanzas más importantes: No todo lo esencial puede ser pensado, pero sí puede ser sentido, amado, buscado y vivido interiormente, cuando nos abrimos con humildad, Amor y anhelo de Verdad a la Divinidad que nos constituye. La percepción de lo Incognoscible no se realiza por comprensión mental, sino por Resonancia con el Amor Divino Universal, vale decir Amor hacia Todo lo que Existe
Como tonos de la Vibración Divina, como Esencia Divina Creada en evolución de consciencia, podemos no comprender plenamente aquello que nos trasciende y, sin embargo, sentir su llamado, su influjo, su cobijo y su Acción-Amor actuando en y desde nosotros. Por ello, buscar acercarse a la comprensión de lo Incognoscible no es un esfuerzo estéril de la mente por abarcar lo Absoluto, sino un movimiento legítimo y necesario del Ser hacia la Divinidad, un impulso de la propia Esencia hacia el Foco-Amor, hacia la Unidad y hacia la creciente consciencia de pertenencia al Todo Divino.
Meditemos y percibámonos Esencia Divina Actuante, Granos de la Arena Universal,
infinitesimales de la Divinidad y pidamos al Cristo despertar a la Consciencia de
“Ser en Divinidad”, auto percibámonos Eternos, Gota de agua de un gran Mar, Chispa diminuta de un Infinito Fuego, que debemos de dar aquello que recibimos, tal como lo Realiza todo Ser del Universo, como lo realizan hasta los mamíferos más simples y pequeños, que Son Amor Puro en su Manifestación de Vida Espontánea, tal como puede percibirse a través de su mirada, a través del Lenguaje Universal en sensación o a través de experiencias de contacto con los Reinos de la naturaleza, para percibir la Esencia Divina Manifestante de Toda la Vida Universal que Es Divinidad.
Respecto a la humildad que a veces tanto nos preocupa, recordemos que:
Si todo se ve como humanos, entonces parece especial y fuera de la norma convencional de un espíritu encarnado, pero si todo se ve en contacto con lo espiritual y universal…existe un universo de seres frente a los cuales nos arrodillaríamos de inmediato por la Gracia Divina de percibirlos en Acción-Amor Directa en esta etapa de la humanidad y por sus Capacidades Divinas inalcanzables para nosotros….Sin embargo, podemos invocar la Acción de esos seres y “verlos” actuar en los acontecimientos que están dentro del ámbito de nuestras oraciones, nuestra Irradiación y proyección Espiritual como Antenas Vibrantes.
A continuación, dejamos para su meditación un mensaje de las Fuentes del Conocimiento Espiritual de Madu Jess:
“Si Amor es Luz como Amor es Fuerza y Luz y Fuerza son Poder, Amor es Poder. Solo el amor es capaz de abrir el más cerrado corazón del ser humano. Solo el amor, porque Amor es Poder.”
“Así como en la tierra el amor señala el camino y es la Fuerza qua trae la luz para la justa relación entre los seres humanos, así esta misma Luz y Fuerza, que es el Amor, proyectado hacia las esferas superiores del espíritu, supera todos los planos y establece sublimes relaciones espirituales hasta llegar al corazón mismo de Jesús, para unirse así con su Fuente Natural y Divina.”
“Cuando el ser humano abre su corazón y derrama los efluvios de su amor para toda la humanidad y para toda la Creación, ama a Dios en ese acto y al amar a Dios en su manifestación, vive en el corazón de Jesús.”
“Vivir en el corazón de Jesús es vivir en la fuente Divina del Amor; vivir en la fuente Divina del Amor es cubrirse y revestirse de Luz y de Fuerza, es decir de Poder, porque Amor es Poder.”