el alma humana, la salud y la oracion

Muchas veces se nombra al alma como un aspecto central de la vida de los seres humanos y esas expresiones hacen siempre alusión a sentimientos, a estados internos relacionados al sentir personal en relación con vivencias, personas, situaciones y estados de ánimo que fluyen en el desenvolvimiento de nuestra personalidad que se encuentra inmersa en los diferentes ambientes en que experimentamos.  Lógicamente, esos ambientes, tienen mucha influencia en aquello que sentimos, así como también nosotros influenciamos en ellos con nuestro pensar, sentir y lógicamente con nuestro actuar, porque nuestro ser tiene una órbita de atracción como también de irradiación. 

Diremos también que pensar y sentir es lo previo a la conducta externa y la acción voluntaria y que aún aquello que pensemos o sintamos, no sea conducente a acciones externas y/o voluntarias, de todas maneras constituye una influencia para los demás con quienes interactuamos, para los ambientes en los que intervenimos y constituyen energías y vibraciones físicas e invisibles que se movilizan en un nivel existencial o plano que es donde se halla la constitución física e invisible de nuestra mente humana y de nuestro aspecto emocional-sensorial o alma humana.

En esos planos, mental y emocional-sensorial, se movilizan todos los pensamientos y sentimientos de todos los seres del mundo, los mismos son sustancia energético-vibratoria física e invisible, tal como lo es la misma constitución de nuestro cuerpo mental humano y nuestra alma o aspecto emocional-sensorial humano. Los pensamientos y sentimientos, tanto como nuestro ser, tienen, como mencionamos en líneas anteriores, una órbita de irradiación y de atracción hacia y desde la totalidad de todas las mentes y las almas de todos los seres del mundo, que se vehiculizan a través de los planos antes mencionados, análogamente a como en un lago todo objeto que cae genera una onda que se suma e interactúa con las demás ondas generadas por la totalidad de los objetos que caen en él produciendo una dinámica ordenada con formas de onda armónicas o pudiendo producir un torbellino.

Esa atracción, irradiación y aglutinamiento en los planos mental y emocional, se produce entre todas energías que están en afinidad, en el caso de nuestro pensar y nuestro sentir, se produce sobre nosotros la atracción de energías que están en afinidad con la calidad de nuestras propias energías, incluidas las de aquellos seres desencadenados que moran en el ambiente periférico espiritual (o plano astral) del planeta. Cabe señalar que estos seres desencarnados, son aquellos que no han abandonado sus cuerpos físicos invisibles, que no son conscientes de su muerte física y que siguen aferrados a lo físico o incluso al ambiente energético humano que es propio de su última encarnación y lo hacen hasta tanto no tomen consciencia de su estado o sean ayudados por la Jerarquía espiritual a hacerlo.

En concreto, con lo que pensamos y sentimos nos constituimos en focos de atracción e irradiación desde los planos mental y emocional-sensorial de todo aquello que está en afinidad con la calidad de la energía de nuestro clima interno e incluso reforzamos, para los demás y por lógica para nosotros mismos, los contenidos existentes y su calidad con la fuerza de nuestros propios contenidos, fuerza que está en directa relación con la fuerza de nuestra mente y somos responsables, ante las leyes que todo lo rigen en el universo, por ello y es motivo de karma futuro. 

Como seres creados llegamos en un punto de nuestra trayectoria a ser espíritus, proceso evolutivo que en apartados anteriores analizamos, llegado a un determinado Punto Evolutivo se comienzan las encarnaciones como Seres Humanos en mundos físico-materiales como lo es nuestro planeta y venimos dotados de libre albedrio para pensar, sentir y actuar como deseemos, teniendo asimilado el concepto de bien y mal que oficia como una brújula para que nuestro camino evolutivo sea en afinidad a las Leyes que todo lo rigen. A medida que evolucionamos y que somos gradualmente más conscientes de la Realidad Espiritual de nuestra existencia, somos cada vez, gradualmente responsables, ante las Leyes Divinas del efecto que produce en el Todo Universal, todo aquello que fluye de nuestro ser en vibraciones que provienen de nuestra mente y de nuestra alma. 

Ahora veamos algunos párrafos del Conocimiento Espiritual de Madú Jess que hacen referencia a nuestra constitución espiritual de manera precisa:

El ser humano está compuesto de Espíritu, alma y materia. El alma es sustancia Espiritual materializada, es peri-espíritu. El Espíritu es fluido en total estado de fluidez, es invisible, Lo que se ve (espiritualmente) es el Peri-espíritu. Existe confusión entre estos términos, el Espíritu es la parte mental, está revestido de peri-espíritu, la parte emocional y la parte sensorial. El alma es una sustancia menos fluida que el espíritu y más que la materia, al encarnar se interpone entre el espíritu y la materia y recibe sensaciones espirituales y materiales. 


Seres poco evolucionados tienen un peri-espíritu más tosco, más materializado, Seres más evolucionados tienen un peri-espíritu menos materializado, más dado a los goces espirituales. Seres purificados ya no encarnan más porque ya no admiten el contacto con la materia, de ahí la incapacidad de encarnar en la tierra, pero si pueden hacerlo en otros planetas más espiritualizados.


A través de estos párrafos iniciales puede comprenderse claramente dos aspectos comúnmente difundidos y a veces poco profundizados. Somos creados por la Divinidad como Espíritus que evolucionan realizando experiencias en diferentes niveles de experiencia y que cuando nos corresponde encarnar en un nivel de la existencia, Físico-Material como el nuestro, necesitamos de un cuerpo físico material que sea acorde a las posibilidades de manifestación de nuestro Espíritu y esas posibilidades de manifestación tienen relación con nuestra evolución espiritual.

En relación al Espíritu, cuando se deben realizar experiencias en niveles de la existencia físico-material, como es nuestro medio de existencia, el Espíritu, Esencia Divina, tiene que proyectar una partícula, una proyección de sí mismo hacia el medio de experiencias y esa partícula tiene todas las capacidades necesarias para la totalidad de las experiencias que deba realizar el Ser, en ese nivel de la existencia o plano físico-material en todas sus reencarnaciones, siendo así las cosas, podemos diferenciar dos aspectos del Espíritu, el mismo que es esencia Divina y que mora en su plano de pertenecía y la Partícula Espiritual proyectada de sí mismo al medio de experiencias y que, podría ser denominado espíritu encarnado o partícula espiritual encarnada.

Como explica Madú Jess, esta partícula es una proyección necesaria que tiene el potencial accesible al medio medio físico donde debe experimentar el Ser y que, en su realidad existencial, siempre se mantiene unida a la esencia Divina primogénita a través de la totalidad del Espíritu. La proyección de la partícula es en realidad una necesidad de adaptación energética o “voltaje espiritual” para la manifestación experiencial en el medio físico y es el espíritu encarnado o partícula espiritual la que recoge la experiencia evolutiva que el Espíritu requiere y que a través de la voluntad Ascensional, permite al Ser elevar su potencial espiritual en lo intrínseco de la constitución de sus aspectos de manifestación, porque ello constituye un aspecto del trabajo voluntario evolutivo de nuestro tipo de existencia. Siendo, así las cosas, los Seres al evolucionar a través de las experiencias nos volvemos cada vez más sutiles, ósea más energéticos y con mayor Amor en acción en Unificación con otro Seres y accedemos a planos o niveles de experiencia más elevados, lo que significa más cercanos gradualmente a la Divinidad. 

Ahora sigamos profundizando a través del Conocimiento de Madú Jess:

El Espíritu, aquel que Nutre nuestra vida humana, aquel que es Vida en Acción, no toma contacto pleno con los Mundos físicos; solamente Proyecta hacia el Mundo en el que debe Experimentar como humano, “Algo” de Sí, una mínima Proyección de su Purísima Esencia que denominaremos “Partícula” Espiritual, que es vibratoriamente lo máximo que el Mundo denso y sus vibraciones materiales pueden recibir y que permanece siempre unido a Él. Esa “Partícula” sirve al Espíritu de medio de Experiencia y le permite realizar las superaciones que le corresponden en ese Mundo.

 

Estas superaciones logradas son las que le permiten ir adquiriendo paulatinamente más capacidad de Vivir consciente y voluntariamente Manifestando el Divino Amor que Es Su Esencia y la Esencia de toda la Creación. Las Experiencias y superaciones a las que nos referimos son las que proporcionan al Espíritu la Sabiduría de la Vida que irá Iluminando su Camino de Evolución.

 

Podemos a preciar de manera más sencilla y clara aquello que analizamos en párrafos anteriores, ahora sigamos a través de párrafos de Madú Jess nuestra constitución: 

Erróneamente se supone que el Alma es el Espíritu; pero, como veremos, no es así. El ser humano está constituido, básicamente, por tres aspectos: el aspecto mental, “reflejo” de su Espíritu Esencial; el aspecto emocional-sensorial, “reflejo” de su Alma Sutil, y el aspecto físico, “medio de expresión” de ambos. Por lo tanto, Alma y Espíritu no son el mismo concepto. Entonces, ¿qué es el Espíritu?, El Espíritu es en Esencia, Mente Pura, Mente Embrionaria o “Chispa” Divina Emanada de la Divinidad. El Espíritu en el ser humano es la “Chispa” Divina que lo Alienta, “Chispa” que desde el momento en que “Brotó” del Seno Divino comenzó su Evolución ininterrumpida a fin de desarrollar, mediante Experiencias, Tareas y superaciones todas las Facultades inherentes a la Divinidad de su Esencia.

 

Esa “Chispa” Divina, Pura y Sutilísima necesita para poder Evolucionar, realizar y superar las Experiencias que le proporcionan los diferentes Mundos, Mundos densos y materiales como el nuestro y también otros Mundos superiores, a todos los cuales deberá ir a Trabajar en procura de Evolución y Progreso, en el momento oportuno. Es necesario, por lo tanto, que esa Vibración Divina Sutilísima y Purísima se adapte, en cada oportunidad, a su necesidad de realizar Experiencias en cada uno de esos Mundos.

 

Es lógico que esa Purísima “Chispa” no comience a Experimentar en Mundos densos y materiales como la Tierra, sino que llegue a ellos después de milenios y milenios de Experiencias realizadas en Planos más sutiles y, por lo tanto, más afines con su calidad de Vibración Purísima. A través de las Experiencias vividas, esa “Chispa” Divina va adaptándose paulatinamente para poder realizar, en un determinado “momento”, las Experiencias y superaciones que necesita realizar en Mundos físicos, densos y materiales como, por ejemplo, el nuestro.

 

Para realizar sus Experiencias en los diferentes Planos, en progresivo descenso hasta llegar a los Mundos físicos, materiales y densos, la “Chispa” Sutil se va “envolviendo” en lo que podríamos denominar “vestidura Vibratoria Sutilísima”, que adquiere en el Espacio paulatinamente y a medida que la va necesitando. Eso constituye, finalmente, el Alma Espiritual. El Alma es, pues, un conjunto de Vibraciones adquiridas por el Ser, “Chispa” Divina, y que él necesita para llevar a cabo las innúmeras Experiencias que debe realizar en innúmeros aspectos de la Vida Manifestada en el Universo.

 

Esas Vibraciones que constituyen el Alma se consubstancian con la “Chispa” Purísima Divina, y constituyen para la “Chispa” el “medio” de “Contacto” y de Sensación. Cuando “Nace” el Espíritu, Mente Pura, no tiene capacidad de Sensación. Para tener capacidad de Sensación necesita tener el Alma.

 

Así, la “Chispa” Divina y el Alma consubstanciada con Ella, a través de un largo período de Experiencias progresivas que desarrollan la capacidad Mental Espiritual de la “Chispa” y aumentan paulatinamente la capacidad Sensorial del Alma, llegan a constituir el Espíritu Consciente, al que corresponden ya Experiencias humanas, las cuales una vez asimiladas permiten a la Mente Espiritual discernir y expresar su Voluntad ante las nuevas Experiencias, mediante las cuales el Espíritu adquiere más y más Sabiduría de la Vida y puede continuar desarrollando sus Facultades Divinas, capacitándose así para nuevas, más intensas y más amplias Experiencias en el Universo. Vemos, pues, que el Espíritu tiene su Alma, que es su “medio” de “Contacto” y de Sensación, a la cual llamaremos Alma Espiritual.

 

El Espíritu, “Chispa” Divina, no Vibra en la tónica de lo material, de lo terreno, en la tónica de los Mundos físicos, Vibra en la tónica Sutilísima del Espíritu Puro. En consecuencia, al contacto con las vibraciones densas de Mundos como el nuestro, Su Vibración Sutilísima establecería un intensísimo choque con la vibración más densa del Mundo y la Experiencia se malograría; por ello, el contacto con los diferentes Planos y Mundos lo efectúa a través del Alma Espiritual.


El Espíritu Consciente, Vibración sitilísima, necesita realizar Experiencias en diversos Planos y Mundos, porque sólo a través de esas Experiencias, que significan superaciones que debe lograr, podrá adquirir la Sabiduría e ir desarrollando sus Facultades Divinas, que le permitirán Evolucionar y Progresar más y más en su Camino de Reintegración hacia la Divinidad. El Espíritu, como ya dijimos, posee un “medio” de “Contacto” y de Sensación, el Alma Espiritual, que Proyecta también con su “Partícula” Espiritual, para realizar las Experiencias necesarias en Mundos como el nuestro, por ejemplo.

 

Es así como esa “Partícula” Espiritual encarnante, que consta de Mente Espiritual y Alma Espiritual, también Purísima, al llegar al Mundo necesita elementos que pueda utilizar como instrumentos adecuados para expresarse en él, elementos constituidos por vibraciones que, aun siendo vibraciones densas, correspondientes a este Mundo, tengan un determinado punto de sutileza y, además, cierta afinidad con las Vibraciones de la Mente Espiritual unas, y con la Vibración del Alma Espiritual otras.

 

La Mente Espiritual, que ya posee y necesita continuar adquiriendo la Sabiduría de la Vida, se manifiesta, en su Proyección, a través de la mente humana, y el Alma Espiritual, “aspecto” Sensorial del Espíritu, se manifiesta a través de la que llamaremos alma humana.

 

Podemos apreciar de manera más precisa a través de estos profundos conocimientos, como estamos constituidos en Espíritu, que es Mente pura que requiere de un Alma espiritual que le permita tomar contacto sensorial y experiencial en los diferentes medios de la existencia, que, en el caso de los mundos físicos, requiere que se constituya la mente y el alma humana. Seguimos la secuencia conceptual expresa en líneas anteriores para facilitar la asimilación correcta de la Estructura completa del Ser Espiritual, que en su manifestación en un mundo físico constituye un ser humano. 

 

Ahora sigamos profundizando los conceptos para comprender más ampliamente que es la mente y el alma humana antes mencionadas, por medio de lo citado en el Conocimiento de Madú Jess:

 

Sabemos ya qué es la Mente Espiritual; sabemos también qué es el Alma Espiritual; veamos ahora qué es la mente humana y qué es el alma humana. Nuestro Mundo es un Mundo físico y todas las “sustancias” que lo componen son “sustancias” físicas. Aun cuando pueda determinarse en esas “sustancias” una gradación que va desde lo denso material hasta lo sutil intangible e invisible, que a su vez puede ser menos sutil o más sutil, todo lo que pertenece a nuestro Mundo es físico.

 

Todas las “formas” físicas, en nuestro Mundo, están conformadas por sustancias físicas visibles tangibles y sustancias físicas no perceptibles por nuestros sentidos físicos. Quiere decir que el ser encarnado tiene un cuerpo de sustancias físicas visibles y tangibles y tiene, además, aspectos que podríamos denominar cuerpos físicos invisibles, constituidos con “sustancias” menos sutiles o más sutiles. La sustancia física invisible de que está constituida la mente humana es de calidad diferente y más sutil que la sustancia física invisible de que está constituida el alma humana.

 

Tenemos, pues, el alma física o alma humana y la mente física o mente humana. El alma humana es utilizada como instrumento de Expresión por el Alma Espiritual y la mente humana es utilizada como instrumento de Expresión por la Mente Espiritual. Esto nos explica claramente las diferencias en la capacidad emocional y mental entre los seres humanos. Si bien todos somos semejantes en el aspecto físico, cada uno, en cambio, es diferente en el aspecto Espiritual, y como el aspecto Espiritual es el que se manifiesta a través de nuestro aspecto físico, la diferencia no está en lo externo visible y tangible sino en lo interno, en lo sutil, en lo invisible.

 

Por eso, cada ser humano tiene diferente capacidad mental, moral y emocional; porque, si bien la calidad del “instrumento” utilizado por las “Partículas” encarnadas puede ser similar, el “punto” de Evolución de los Espíritus que proyectan su “Partícula” y se manifiestan a través de los “instrumentos” es diferente en cada ser humano. Esto demuestra claramente el porqué de muchas diferencias entre los seres humanos.

 

La diferencia, pues, no está en lo material sino en lo inmaterial; es decir en la Mente Espiritual, Proyectada en la “Partícula” encarnada, Proyección Mental que denominaremos Mente Superior. Como dijimos antes, la palabra Alma debe definir aspectos diferentes de la misma; en consecuencia, para evitar confusiones denominaremos: Alma Espiritual al “aspecto” Sensorial del Espíritu; Alma Superior al aspecto Sensorial de la “Partícula” Espiritual encarnada que, como dijimos, está constituida por una Proyección de Mente Espiritual acompañada de una Proyección de Alma Espiritual; Alma (con mayúscula) a la “Partícula” Espiritual encarnada y alma (con minúscula) al alma humana.

 

Cabe señalar que, en el aspecto espiritual puro, en los niveles de la existencia espirituales donde mora nuestro espíritu, no existen emociones, sino solo sensaciones espirituales y el aspecto emocional es un aspecto de necesidad netamente humana y por eso el aspecto sensorial de la partícula.

 

DESENVOLVIMIENTO EMOCIONAL-SENSORIAL DEL ALMA HUMANA

En relación con el aspecto emocional sensorial muchos seres humanos se encuentran – no podríamos decir incapacitados – pero sí acostumbrados a un desenvolvimiento de sutileza reducida en el mejor de los casos, desenvolvimiento que impide la percepción e incluso la expresión en el medio físico de aspectos sensoriales sutiles y que crea una gran dificultad para la convivencia. Lo mencionado constituye un foco de atracción e irradiación que influye negativamente en el aspecto espiritual y que de alguna manera condiciona a las generaciones nuevas, precipitando como resultado que se críen en climas emocionales tóxicos, cuando ello se convierte en una influencia ambiental y también influye en la inteligencia emocional que condiciona la construcción del carácter. 

Existen en el proceso de socialización, especie de procesos espontáneos que están relacionados al aprendizaje y que configuran aspectos primitivos, aspectos estos que se manifiestan en factores de tipo tribal urbano y que suelen oponerse a las expresiones sutiles del alma humana. Podríamos definir lo mencionado como una preponderancia del yan con déficit del yin, si hablamos en términos del taoísmo y que demuestra la necesidad de un replanteo del desenvolvimiento emocional-sensorial humano, no solo en lo relativo a la interacción entre los Seres Humanos, sino también en el íntimo contacto, a través de la auto percepción, de los Seres Humanos consigo mismos. 
 

Existen también en la convivencia humana, muchos aspectos que podríamos denominar de hiper reactividad emocional, los mismos podrían interpretarse como la influencia excesiva del ego en muchísimos casos, pero también, muchos de esos estados de hiper reactividad, están relacionados a experiencias traumáticas y que las mismas se reviven por evocación de memorias que se activan a través de vivencias, de las cuales muchas de ellas, se suceden en el ámbito de los vínculos emocionales cercanos. Estos aspectos, llevan a muchos seres humanos a activar su sistema de defensa o ataque, propio del instinto de supervivencia en situaciones fuera del contexto del peligro real. 

Todas estas cuestiones, sumado a otras, constituyen aspectos de superación debido a que fomentan a que en la sociedad predomine la agresividad por sobre el buen trato, la empatía, y el cuidado del otro semejante, aun con el mismo, no estemos o incluso si estemos vinculados por un afecto cercano.

Otro factor de muchísima importancia en las relaciones humanas y sociales es que gran cantidad de Seres humanos suelen tener, en algunos escenarios, una institucionalizada falta de empatía, que la misma está motivada por una creencia irreal de que lo sutil es sinónimo de debilidad, aspecto esté, que esta instaurado en el orden social como un aspecto primitivo que genera grandes inconvenientes a muchísimas personas.  

Cabe señalar que la Acción Espiritual Superior de muchos Seres Espirituales Elevados, Seres con los que es posible conectarse a través de la oración, es esencialmente Amorosa, Protectora, Equilibrante y tiene una Sutil influencia en el alma y la materia humana, influencia que impulsa el equilibrio Mental, Físico y emociona-sensorial. Sutil en lo espiritual es sinónimo de Poderoso, la acción e influencia Espiritual de estos Seres, accede también a las células de la materia, impulsando la armonía necesaria para que la dinámica de energías relacionadas al desenvolvimiento mental, emocional-sensorial, físico y funcional tienda a la salud, el bienestar y la Espiritualización. Esta es la razón de la importancia de la meditación y oración diaria realizada para los demás y para nosotros mismos, cabe señalar que por Ley de Fraternidad Universal se atrae mas hacia nosotros, cuanto más bien hagamos a los demás y para ello, aparte del Amor Espiritual, es necesaria la Fe y la humildad. 

Veamos ahora en los párrafos siguientes, conceptos del Conocimiento de Madú Jess al respecto de la Fe para poder comprender cuan necesaria es junto con la oración y los aspectos de purificación del alma humana, para ayudar a los demás y para ayudarnos a la vez a nosotros mismos:

La Fe es una Vibración que existe en el hombre como una Realidad Espiritual porque en el Espacio la Verdad se reconoce por Sensación Espiritual. Esa Sensación Espiritual respecto a la Verdad, traducida a la capacidad humana para expresarla en nuestro estado de encarnación, nos proporciona una Íntima seguridad de aquello que Espiritualmente conocemos y eso es lo que llamamos Fe.


Cuando la mente humana y el alma humana están en posición contraria a la Verdad por razones de la presente encarnación o de vidas anteriores, el hombre dice: "yo no tengo fe, yo no creo". No hay nadie en el mundo que no tenga fe Fe, porque si no cree en una cosa cree en otra, de modo que la fe existe en el alma del hombre como un aferramiento a su propia Verdad, es decir a su Realidad Espiritual.


La interpretación individual humana de esa Vibración de Fe difiere mucho entre unos y otros, y cada uno la encauza hacia el sendero más acorde con su sentir y con su pensar, con su actividad; pero todos tenemos Fe, porque fe no significa solamente creer lo que se nos enseña en el aspecto Espiritual, sino también creer aquello que en el momento no se puede palpar ni asir, ni ver, pero que se puede presentir, se puede esperarlo, en lo cual se puede confiar; todo eso es fe. Fe, no es es creer en una Revelación; ese es un aspecto de la fe que pueden manifestar más fácilmente quienes han logrado substraer un poco su mente y su alma a las vibraciones puramente físicas y materiales y han podido así recibir Vibraciones más Sutiles, a través de su Mente Superior Y de su Alma Superior.

Podemos concluir, que a través del Conocimiento de Madú Jess, tenemos una idea más profunda de cómo estamos constituidos Espiritualmente, humanamente en nuestros aspectos invisibles y también comprender la relación que existe entre esos aspectos y nuestra vida humana. También podemos apreciar, cuanta importancia tiene lo que pensamos y sentimos en nuestra propia vida, en la vida de los demás y en el ambiente mental, emocional-sensorial y físico que nos rodea y en la Esencia espiritual de nuestra existencia. 


En esta parte del texto ya podemos comenzar a avizorar desde la esfera de nuestra Percepción, comprensión y nuestro sentir humano, que somos parte de un Todo, que estamos unidos a ese Todo y que nuestra actividad interior, no sólo tiene una acción sobre el mismo, sino que también tiene una reacción que por Ley Universal nos vuelve a nosotros y que todo aquello que sentimos, pensamos y actuamos, es recogido por la misma Ley y tiene un efecto en nuestro futuro devenir Espiritual. 

En el siguiente apartado analizaremos aspectos relacionados a la Voluntad, ya que a través de ella regimos nuestro destino humano y también regimos nuestro desenvolvimiento interno.
Adelantaremos que la Voluntad en un aspecto más de nuestra constitución interna, es el aspecto más sutil y al que más debemos atender y ejercitar en los márgenes de nuestra vida.

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